El bruñido es una de las técnicas más hermosas y antiguas dentro del mundo de la cerámica artesanal.
Aunque requiere paciencia y dedicación, quienes disfrutamos del trabajo manual sabemos que bruñir una pieza de cerámica es un verdadero placer.
Es ese momento mágico en que la pieza empieza a mostrar su brillo, incluso antes de entrar al horno. lo cual lo hace apto para personas ansiosas.
¿Qué es el bruñido?
El bruñido consiste en alisar la superficie de una pieza de arcilla en estado de cuero, utilizando una herramienta de superficie lisa y dura —como una piedra, una cuchara o una barra de teflón—.
Al frotar suavemente, las laminillas microscópicas de la arcilla se compactan entre sí, cerrando los poros y dejando un acabado brillante y sedoso.

Este proceso no solo mejora el aspecto estético, sino que también aumenta la impermeabilidad natural de la pieza, permitiendo conservar líquidos o simplemente lograr un efecto visual más pulido y artesanal.

Una técnica con historia
Desde la prehistoria, el bruñido se ha usado como una forma de decorar y proteger las piezas.
Antes se utilizaban elementos cotidianos con superficies lisas, y hoy tambien. tal vez hoy contamos con herramientas más sofisticadas, el principio sigue siendo el mismo: pulir, alisar y embellecer la cerámica con paciencia.
Las piezas bruñidas se distinguen por su brillo natural y su calidez artesanal.
Cada movimiento deja una huella del trabajo del ceramista, del tiempo invertido y del amor por el oficio.
¿Cuándo se bruñe una pieza?
El momento ideal para bruñir es cuando la arcilla está en estado de cuero: firme, muy firme, pero aún con algo de humedad.
Si la pieza está demasiado fresca, o sea recién hecha, se deformará; si está muy seca, puede quebrarse y no se logra ni el brillo deseado ni la real impermeabilidad que buscamos. y volver a humedecer la pieza es peligroso, mas si tenemos que ejercer una cierta presión.
¿Sabías que los engobes también se pueden bruñir?
Sí, los engobes cerámicos también pueden bruñirse.
Al aplicar el engobe sobre la pieza y luego alisar su superficie, se obtiene un acabado más compacto, brillante y resistente.
Esta combinación permite lograr efectos únicos de color y textura, fusionando lo mejor del engobe con la técnica ancestral del bruñido.
En Rahué elaboramos engobes listos para usar que podés aplicar y bruñir fácilmente.
Son ideales para quienes buscan una terminación artesanal, natural y con carácter.
Conclusión
El bruñido es más que una técnica: es un diálogo entre las manos y la arcilla.
Cada pasada del bruñidor transforma la superficie, revela colores y texturas, y deja una huella única.
Si querés explorar esta técnica, te invitamos a conocer los
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y descubrir cómo acompañan tu proceso creativo desde el primer toque hasta el brillo final.
Tip:
Si no podes terminar de bruñir tu pieza en el día, te recomiendo cubrirla con un paño seco y una bolsa para mantener la pieza en estado y que no se seque.

